sábado, 21 de agosto de 2010

En descuidos crearemos universos.





Hace algunos siglos que he empezado a sospechar que he caído sin quererlo en tu gravedad.
Los días sin ti serían precipicios, no hay manera humana de escapar.

Ahora sólo soy una idiota niña imantada. Tengo dos polos, y en los dos apareces tú.
Un imán que nos eleva al infinito y nos devuelve luego a la realidad. Un imán que nos conduce allí donde solíamos gritar.

viernes, 20 de agosto de 2010

Son sólo instintos.

No fue sin querer. No fue un tropiezo. Tampoco una premeditación. Fue tan sólo el instinto. Un pequeño viaje al subconsciente en el que la incoherencia manda por encima de normas morales.

Tampoco importa si alguien lo entiende, no es necesario que busquen dentro de sus cabecitas de serrín, ni que planteen un croquis mental lleno de ideas absurdas que huelen a paja. Porque al fin y al cabo, ¿qué más da? El precipicio nos tocará los dedos de los pies tarde o temprano, y entonces no podremos mirar atrás para arrepentirnos de todos nuestros errores.
O incoherencias.



martes, 10 de agosto de 2010

Preciosa aliteración compartida.

Trataba de encontrar aquella armonía que sólo le otorgaba el silencio. Esa mezcla de sonidos sordos le producía una maravillosa sensación de plenitud, de calma. No buscaba nada más.
No le interesaban las palabras mustias y envenenadas que día y noche llegaban a sus oídos. Sólo aquella aliteración de melodías sin voz. El susurro de las hojas que caían durante el transcurso del otoño. Los gritos de las olas que chocaban contra el acantilado. Esas canciones que le dedicaban las gaviotas todas las mañanas.
Y por supuesto, quería compartirlo contigo.



miércoles, 4 de agosto de 2010

¿No lo vemos o simplemente no queremos verlo?


Me ciega tanta exaltación e hipocresía juntas. Me gustaría encontrar la verdad, si es que la hay, en alguno de esos corazones cínicos con alma de cartón. O de papel pintado. Mientras, me pintaré de inocencia y desapareceré del mundo por los resquicios que respiran puros. Descubrir que hay realidades diferentes que te hacen sentir viva es lo que logra calmar mis ganas de desaparecer. Porque aunque el río esté envenenado por la mentira y el odio, todavía descubro recovecos impolutos, sanos y radiantes de vida.

Wenn man in einer anderen Zeit aufwacht, an einem anderen Ort, könnte man auch als anderer Mensch aufwachen?


viernes, 18 de junio de 2010

Sin darnos cuenta.


Saco todas mis fuerzas, luego me derrumbo. ¿Qué más da? Si al final siempre vuelvo a levantarme. El suelo es de goma y apenas tengo rasguños. No pasa nada: tropiezo, me pongo de pie, vuelvo a caer, y de nuevo me levanto. Pero todo esto cansa, hasta el punto en que empiezas a pensar que nada, absolutamente nada tiene sentido. La vida es un constante tira y afloja. Cuando parece que ganas la partida, los dados te juegan una mala pasada y tienes que volver a la casilla de salida. Nunca llegas al final, la meta es simplemente un vacío extraño que ves pero no puedes tocar. Quizá nos concentramos demasiado en ese final imposible, mientras dejamos escapar cosas maravillosas que ocurren cada instante a nuestro alrededor. Nos fijamos sólo en la meta, cuando es el camino el que debe acaparar nuestra atención. Cada paso que damos es un segundo que disfrutar.