miércoles, 4 de agosto de 2010

¿No lo vemos o simplemente no queremos verlo?


Me ciega tanta exaltación e hipocresía juntas. Me gustaría encontrar la verdad, si es que la hay, en alguno de esos corazones cínicos con alma de cartón. O de papel pintado. Mientras, me pintaré de inocencia y desapareceré del mundo por los resquicios que respiran puros. Descubrir que hay realidades diferentes que te hacen sentir viva es lo que logra calmar mis ganas de desaparecer. Porque aunque el río esté envenenado por la mentira y el odio, todavía descubro recovecos impolutos, sanos y radiantes de vida.

Wenn man in einer anderen Zeit aufwacht, an einem anderen Ort, könnte man auch als anderer Mensch aufwachen?


viernes, 18 de junio de 2010

Sin darnos cuenta.


Saco todas mis fuerzas, luego me derrumbo. ¿Qué más da? Si al final siempre vuelvo a levantarme. El suelo es de goma y apenas tengo rasguños. No pasa nada: tropiezo, me pongo de pie, vuelvo a caer, y de nuevo me levanto. Pero todo esto cansa, hasta el punto en que empiezas a pensar que nada, absolutamente nada tiene sentido. La vida es un constante tira y afloja. Cuando parece que ganas la partida, los dados te juegan una mala pasada y tienes que volver a la casilla de salida. Nunca llegas al final, la meta es simplemente un vacío extraño que ves pero no puedes tocar. Quizá nos concentramos demasiado en ese final imposible, mientras dejamos escapar cosas maravillosas que ocurren cada instante a nuestro alrededor. Nos fijamos sólo en la meta, cuando es el camino el que debe acaparar nuestra atención. Cada paso que damos es un segundo que disfrutar.

miércoles, 19 de mayo de 2010

XXIV


Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.





miércoles, 12 de mayo de 2010

Decadencia.

Es muy bonito prometer la luna, pero no hay que olvidar que no podemos alcanzarla. Y si además tenemos en cuenta la ignorancia del pueblo y la horrible tendencia a creer en los cuentos de hadas que nos entran por los oídos, podemos prever las consecuencias. Esto es exactamente de lo que nuestro gobierno "socialista" se está aprovechando. Españoles, el socialismo ha muerto del todo. La izquierda se cae por el abismo. El gobierno no es capaz de sujetarse la máscara que ha llevado todo este tiempo. Se cae, se desmorona. Para considerarse socialista hay que serlo, sentirlo de corazón, proclamar la soberanía del pueblo como principio absoluto. Nuestro señor presidente parece que ha olvidado sus principios y ha llegado al punto álgido de la hipocresía. Se ha olvidado de que fuimos nosotros quienes le llevamos directamente al poder y a nosotros es a quienes ha traicionado. También se ha olvidado de que somos nosotros quienes le haremos caer. Podría darse cuenta, pero no, la situación actual y su incompetencia se lo impiden. Mejores gobernantes han caído a lo largo de la historia. Si bien esta situación era inevitable, al menos debiera haber paliado sus efectos. Ahora el mal está hecho, y se extiende como la peste. ¿Podemos hacer algo por cambiar esta catástrofe? Debemos intentarlo. Creo que todavía podemos salvar la socialdemocracia. Pero no con esta máscara.

lunes, 3 de mayo de 2010

Ideas que se escapan con el viento.

Desde mi dulce habitación retomo las sabias palabras que alguna vez fluyeron por mi mente. Un torrente de ideas se agolpaba en mi cabeza. Y luego nada, se esfumaronn como el fuego se convierte en ceniza. Mil ilusiones que no se llevan a cabo, cientos de ideas que se pierden apenas ser formuladas. Grupos enteros de grandes pensamientos que se quedan en el camino por nuestra propia inconstancia. Al final terminamos sentados ante el televisor, asintiendo con pasividad cualquier estúpida noticia o quizá alguna lamentable desgracia. Siempre lo mismo. La voluntad está bien, pero no vale de nada sin constancia. ¿Cuántas veces hemos propuesto planes que nunca se han llevado a cabo? No importaba, era un aspecto más de la rutina exasperante que ahoga nuestras vidas. Pero a veces no. De vez en cuando esos planes tienen un destino que debemos marcar a través de un sólido y contundente camino. A veces ese camino estará lleno de espinas. Otras veces nos alcanzará la tormenta. Pero no esperes que te lleven volando hasta la meta, pues el precio del billete puede ser más caro que el esfuerzo de ir a pie.