lunes, 27 de febrero de 2012

¿Cuándo volvió la lluvia a su jardín?

Estaba tan contenta, después de tanto llorar y luchar por encontrar su sitio en esta nueva etapa de su vida. Al fin, tras varios meses mandados por la desolación, consiguió su hueco en este nuevo paraíso.

"Qué ingenua", pensaba ahora. Poco duró aquella dicha repentina. De nuevo estaba sola, desamparada y sin nadie en quien confiar. Y las únicas personas con las que podía contar estaban lejos, muy lejos de allí. La vida había perdido, de nuevo, el sentido. "¿Qué pinto aquí? Me lo pregunté hace cinco meses, y me lo vuelvo a preguntar".

Sus problemas aumentaban al tiempo que lo hacía la apatía y un gigantesco sentimiento de soledad. Sentía que su conciencia regresaba de algún lugar recóndito para apoderarse de ella. "No sé lo que me pasa, pero tengo miedo. Tengo miedo de perder lo que más quiero, lo único que ahora mismo le da sentido a mi vida. Te amo".

miércoles, 22 de febrero de 2012

Prólogo: la niña imantada y el viento de poniente

Tuvo que volar hasta aquel lugar de sus sueños para encontrarlo. Apacible, siempre bello, imponiendo sus reglas y colocando sus matices en algún rincón del apartamento.

Sus esperanzas antes del viaje no estaban del todo claras. Esperaba encontrarse cualquier cosa en el repetitivo cajón del recuerdo. Pero al contrario de lo que indicaban sus expectativas, halló paz, dicha y felicidad. El tiempo no crea olvido, sino recuerdo. En su viaje pudo aprender esta importante lección.

Allí estaba, recomponiendo las piezas dispuestas en su cabeza para rehacer el complejo puzzle de sentimientos que, esparcidos sobre la cama, se dejaban atrapar con cierta facilidad. Sus dos opciones, una gobernada por la cobardía y otra por el valor, se distanciaban cada vez más en una balanza donde, finalmente, el valor prevaleció.

A veces tomamos decisiones difíciles a sabiendas de que nos harán sufrir. Ahí es donde el valor juega su papel más importante; si mantenemos con fuerza su peso en la balanza, esa decisión habrá valido la pena.

La niña imantada se queda con su viento de poniente.

jueves, 2 de febrero de 2012

Manchmal ist Leben süß

Un toque de dulzura para amenizar la velada. Ruidos insólitos, ritmos parpadeantes y una pizca de ron-miel. Es la única forma de combatir contra la inminente realidad, a punto que colarse por las ventanas de la habitación en penumbra.

- No tendrás valor para terminar este asunto.

- Mis decisiones son solo mías. No intentes juzgarme.

En realidad sus pensamientos bailaban descontrolados, buscando inútilmente su armonía. Algunas decisiones no son reversibles. Vueltas y vueltas en su cabeza. Pronto despertó el sol y una melodía familiar le arrebató estos pensamientos.

lunes, 23 de mayo de 2011

Sólo es una batalla perdida.

Dejándonos de metáforas, el fracaso electoral del pasado día supone un cambio catastrófico para los españoles. En primer lugar, porque es la gente quien ha decidido que todo haya salido de esta manera. El cambio ha de partir del pueblo, porque el pueblo es quien da la mayoría. La solución no se encuentra en no votar, sino en votar con cabeza, sentido y reflexión. Por otro lado, debe llevarse a cabo un fundamental cambio desde el corazón del sistema político actual, empezando por una modificación de la ley electoral y de partidos, para terminar con reformas mucho más profundas en materia de educación, sanidad y otros muchos campos que necesitan un "saneamiento" completo. Y después ya hablaremos de ideologías.

¿Y ahora qué? ¿Tenemos que sentarnos de brazos cruzados mientras nos dejamos gobernar por una sarta de corruptos e hipócritas? Cuando pienso en el término "soberanía popular" no entra esa pregunta en mi cabeza. Porque soberanía popular significa que el poder reside en la población, algo que desgraciadamente dista mucho de la realidad actual en que nos hallamos. Ahora, sólo queda reflexionar, levantarse y trabajar duro para que, poco a poco, la realidad se vaya identificando con el término, como corresponde

lunes, 10 de enero de 2011

Crónica de un erasmus: Múnich (V)

- Aeropuertos.
- Jägermeister (eché de menos su inmediato efecto de "ostiaputavoyavomitar"). 
- "Esto se nos va de las manos, gente".
- Ach so!
- Desayuno vips: bacon, huevos revueltos, tortitas, patatas fritas, zumo de naranja, café recién hecho.
- "Esto se nos va de las manos" vol. II.
- La empresa de alcohol a domicilio que nos salvó de la falta de existencias a mitad de la noche.
- Johnny Cash.
- El suelo = Matratze.
- "¿Rauchst du?", "Ja, klar".
- 59:1.
- Bier. Pero de la de verdad, la que allí no existe.


Primer fin de semana muniqués post-navideño. #thisisGermany :)

jueves, 6 de enero de 2011

Vuelta a mi ciudad.

Llegó el momento. Después de unas cortas navidades. Muy cortas. Tanto que casi no he tenido tiempo de disfrutarlas, ni disfrutar de la gente que me importa. Más que un descanso, han parecido un tumulto de reencuentros mezclados con toques de diversión y de recuerdos (es lo que tiene volver a la patria). Ni he tenido tiempo de echar de menos mi querida Múnich. Porque estas dos semanas me han sabido a poco, y me gustaría tener algunos días extra para poder saborear la tranquilidad de la vuelta a casa y la alegría del regreso al lugar de donde uno procede.

Toca volver. Regresar a esa gran ciudad de la que me enamoré hace unos meses, de la que tanto hablo y la que tanto idealizo. La ciudad perfecta. Grande pero tranquila, elegante a la par que bohemia, interesante pero no turísticamente masiva. Una ciudad donde el único inconveniente es el clima frío del que es víctima. Regreso con ganas y al mismo tiempo con pena. Porque voy a echar de menos esto, y aunque, como la otra vez, me acostumbre rápido y sin más a la vida y el ambiente alemán muniqués, ahora mismo siento que parto demasiado pronto y abandono sin rematar estas vacaciones tan escuetas.

Mi avión sale a las 08:55. Hasta la vuelta.

FROHES NEUES JAHR!

jueves, 30 de diciembre de 2010

2010: matrícula de honor.

Oh! Llega ese momento en el que algunos echamos una pequeña mirada en el baúl de los recuerdos del último años e intentamos sacar en claro si ha sido positivo o si por el contrario podemos apartar estos doce meses y reservarlos para el contenedor más cercano del olvido.
En 2009 opté por un resumen mes a mes en el que tocaba lo más importante de cada uno, pero este año optaré por las formas sencillas. Marcharé por épocas.

Soria. Si 2009 fue uno de los mejores años de mi vida en esta pequeña capital, no puedo decir lo mismo de 2010. Movidas que no tenían que ver conmigo terminaron por hacer de este periodo algo que, aunque tuvo sus momentos buenos y sus carcajadas, no puedo recordarlo de la misma manera con que añoro aquel primer año en la Machado. La primera mitad de año puede ser de 6.5, siendo generosos.



Cádiz. Pocos pero grandes días junto a Edu en la Línea de la Concepción. Nunca había visitado esta parte tan encantadora de España. Gibraltar, Tarifa, Marbella... pequeñas maravillas que alberga nuestra península.

Verano. Tranquilamente, sin mucho que hacer, varios trabajos que ayudaron mi precaria economía. Dos puntos a destacar:
-Sonorama: 10. Y me quedo corta. Desde luego fueron los mejores días del verano. Logré ver a algunos de mis grupos preferidos, disfruté como una enana de mi primera experiencia en un festival de música. Impresionante.
- San Roques: muy muy grandes los primeros días. Risas, bailes, feria, peñas, caldereta, garito... fue aflojando al ritmo en que mis fuerzas se apagaban y la resaca diaria se hacía más pesada.
Podemos decir que mi verano fue de 8 y medio.

MÚNICH. La guinda del pastel. Creo que he expresado de todas las formas posibles lo que amo esta ciudad. Me ha robado el corazón. Todo el miedo del primer día se disipó en cuando aterricé en Marienplatz, caté la deliciosa cerveza del Wiesn (Oktoberfest), descubrí que los alemanes no son tan serios ni tan formales como se les pinta. Cuando empecé a descubrir el auténtico Múnich, sus calles, su gente, sus tradiciones, sus rincones... Desde luego mis primeros tres meses en Alemania merecen un 10. A pesar de ello, echo de menos a mucha gente y de la que no me voy a olvidar por mucho tiempo que viva en mi ciudad favorita.

Un gran año. Aunque espero que el que nos alcanza lo supere con creces :)


Feliz 2011!!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Primera hora de un día cualquiera (Crónica de un erasmus IV)

Es gracioso ver cómo cambia el tiempo sin que cambie nuestro ser. Permanezco impasible ante el frío helado que azota (o acaricia) mi cara cada mañana. Una nueva ráfaga acompaña mis pasos y baila al compás de mis piernas. Toda esta maravillosa melodía termina cuando el primer semáforo me impide el paso y, a causa de códigos, leyes y demás reglamentos, espero mientras cientos de objetos transcurren a toda velocidad delante de mis ojos, impulsando con mayor intensidad el viento hacia mi cara. Antes de llegar a la cúpula donde se encuentra mi parada me encuentro con tres semáforos. Odio especialmente dos de ellos. Durante el tiempo que está en verde apenas da tiempo a cruzar los pocos metros que te separan de la zona peatonal, aunque estés esperando. Además, los alemanes (la mayoría) son especialmente raritos en ese tema, y, si el semáforo está en rojo, esperan plantados como estatuas aunque no se vea un sólo coche a la legua. Así son.

Cuando llego a mi estación, compruebo que mi tren no ha llegado aún, me tranquilizo y me dejo llevar por las escaleras mecánicas. No suele haber término medio, o pasa justo cuando acabo de poner un pié en el escalón más alto (punto en el que me toca correr de verdad si no quiero que se cierren las puertas en mis narices) o me toca aguardar casi diez minutos (la diferencia de tiempo entre dos trenes de la misma línea, en la misma estación). Subo, escucho sin interés el mítico y repetitivo "Vorsicht, bitte zurück bleiben" de los conductores, con su voz ronca y monótona, y me siento. Porque en este tren siempre hay sitio libre para sentarse (casi, casi siempre). Observo a la gente que entra, se sienta, prefiere estar de pie, se apea, lee el periódico, escucha música en su mp3 sin darse cuenta de que todo el vagón le escucha, se toma un café "to go", duerme mientras se dirige al trabajo, repasa los apuntes de la universidad, mira a la nada (como si ésta fuera a solucionar sus problemas), se encuentra cabizbajo para no mirar a nadie a los ojos, se ocupa de pintarse los labios, rebusca en su bolso, juega al block breaker en su móvil, se lía un cigarrillo. Entretanto llego a mi estación de transbordo, cojo el siguiente. Este tren es todo lo contrario al anterior. Siempre está completamente saturado. No me gusta este tren, es agobiante, no puedo sentarme y hay un ir y venir de gente que hace todo lo posible por entrar en el tren por todas. Por suerte, sólo hay tres paradas hasta Universität.

En ese instante llega el momento "dulce". Porque desde que salgo del tren empiezo a percibir un delicioso olor a bollería recién hecha. Continúa por las escaleras y no cesa hasta salir de la boca del metro, donde de nuevo me topo de lleno con el viento. O mejor dicho, él se topa conmigo.

Los últimos cinco minutos que me llevan hasta la puerta de mi escuela son breves y fugaces. Cruzo una calle, ir y venir de gente, ando por la acera, ir y venir de gente, giro a la izquierda, y de nuevo ir y venir de gente. Y el tren llega a su destino.

martes, 5 de octubre de 2010

Ein Monate, München.

Puntos a recalcar y que no debemos olvidar sobre este primer mes en Múnich:
- Oktoberfest (AKA Wiesn, que también nos quedamos con algo de bávaro), con esa cantidad de gente tan simpática uniformada con sus Dirnld y Lederhosen. No es sólo un gran recinto lleno de puestecitos, carpas y atracciones, sino algo más. Puede que sea el ambiente, la música en directo o quizá esas cervezas especiales, con esos grados de más que te hacen perder el control del reloj, mientras pasan las horas y no eres consciente del tiempo porque no puedes parar de hablar, reir, brindar, probar Weisswurst con mostaza dulce, esquivar italianos pesados que intentar ligar con todas, cantar encima de la mesa, y por supuesto, beber. Ein Prosit, ein Prosit, Gemüglichkeit!!
- Llegar a una cervecería al aire libre y brindar con un cantante simpático que nos confunde con italianos (como casi siempre). Que te diga "Ciao bella" y toda la calle se nos quede mirando.
- Meternos en un pub y no saber si el alemán seguramente ejecutivo que lo da todo intenta ligar contigo o con tu amigo. Y que además beba San Miguel.
- Descubrir un bar en el que puedes tomar jarras de medio litro de cerveza por tres euros y que de repente suene estopa. Dos canciones. Y que el camarero lleve gafas de sol y gorro hippie.
- Salir de un bar a una hora X y no saber qué dirección tomar para coger un metro lo más cerca posible. Dar veinte vueltas mientras llueve para encontrar una estación y darte cuenta de que todo el tiempo caminábamos hacia el lado contrario.
- Cantantes frustrados que se meten a conductores de metro. Bitte zurück bleiben.
- U-Bahn, el mejor lugar para echarte una siesta a las seis de la mañana mientras tu amigo te abandona "vilmente". Despertarte media hora después sin tu bolso y no ser consciente de la estación en la que te encuentras.
- Llegada masiva de chinos al Deutschkurs cuando casualmente comentábamos en el metro los porqués en potencia de sus caras planas.
- Porteros de discoteca sacados de lo más exquisito de las S.S.
- Cerveza para desayunar, para ir a clase, para salir de clase, para las cenas, para viajar en el metro.
- Tener cuatro clases un martes, faltar a dos de ellas, encontrarse de repente en una que en realidad no tenemos y llegar tarde a otra.
- Brezn (L)
- Ensaladas que cuestan más de lo que llevamos en la tarjeta y dejar a la cajera media hora esperando mientras conseguimos cambio para la recarga.
- Alemanes en el U-bahn que te llaman "chica latina" a pesar de ser más blanca que la nieve.
- "Seniorita" me gusta más.
- Policía que pide el bono del metro mientras pululamos por delante con el nuestro caducado.
- Salir de tranquis y llegar a las tantas. Quedarse con un viejete alemán tomando cervezas.
- Intentar enseñar a un griego cómo se hace una tortilla de patata y que se te caiga la mitad mientras das la vuelta. Y que encima luego le encante.
- Profesores que llaman "Hohe" a Jorge.
- Conductores de metro que hacen versiones de Rammstein con el nombre de las líneas y estaciones.
- Compañeras de piso que te proponen que te unas a su iglesia, pero como te invita a pollo al curry, te callas la boca mientras sonríes a su grupillo de amigos que canta y toca canciones religiosas en la cocina.
- Ir a una fiesta erasmus "de tranquis" en el centro de Múnich y acabar el Kultfabrik bailando en la barra de un pub que antiguamente era una fábrica.
- Perder el metro por 10 segundos y llegar tarde a clase, al Deutschkurs, o a donde sea.
- Que un revisor nos pida el bono justo un día después de sacarlo, y orgullosamente se lo enseñes pensando en la maldita puta suerte que tienes.
- Alemanes borrachos que te dicen "yo español hablo un poquito".

Añado:
- Piso genial (McLaren). Se trata del piso de unos erasmus españoles situado en el centro de Múnich (Sendlinger Tor) y consta de una habitación sin puerta, un bar en medio del salón (taburetes incluidos en el pack), dolby suround en toda la casa, una bañera más parecida a una piscina, y mucha fiesta.
- Jugar al tetris con Jorge en las escaleras mecánicas del U-bahn.
- Marcas alemanas. Véase "Serrano Schinken Sancho" o "Orto mio".
- En la MENSA de la uni hay gente que te hace jugar a las películas pero con muebles, si tu compañero acierta te regalan una bolsa de IKEA. Himmelbett!
- Canis que se meten a revisores de metro y te piden el bono de repente.
- "Tienes que prensarlo bien antes de chuparlo", (Jenn, 2010).
- Nachts, die ich mich nicht erinnern kann XD

Continuará...

miércoles, 29 de septiembre de 2010

M.

Distinto. Tantas cosas hace casi tres semanas, ajenas, ahora parte de mi vida. Mi nueva vida en la capital de Baviera. La libertad de respirar sin miradas que observen cada movimiento, sin labios que claven mil agujas en tu alma con recelo, quien sabe, con la sencilla razón de entretener sus vidas vacías. La sensación de tener el mundo ante tus ojos, el ansia de conocer, de vivir y de soñar con un nuevo paraíso, completo de aventuras por ocurrir.
Una vía que retiene mil estrellas y las convierte en realidad. Mil miradas desconocidas cada día. Aire fresco, caras nuevas. Locura misteriosa y clandestina. Vicisitudes de una nueva rutina. Aire que envuelve las sombras y luz que aparca en mi ventana al alba. Riqueza convertida en belleza a cada paso.


Adoro esta ciudad.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Crónica de un erasmus: Múnich (II)

Tras mis primeros pasos sobre el territorio alemán me dispongo a ordenar un tanto mi caótica vida en München. Primeras clases, primeros contactos con la gente, primeras horas del curso un tanto fácil para dos personas que ya llevan algo de tiempo con este complicado idioma. Pero todo va bien, sin tropiezos.
El jueves llega mi otra mitad y nos disponemos a disfrutar de los días que tenemos para nosotros en la gran ciudad. Días tranquilos y mágicos.
El jueves le mostré a Edu el centro de la ciudad que unos días atrás me enamoró. El efecto de las calles que se reflejan en el alma crea un vínculo especial entre este lugar y yo. La tranquilidad que se respira en el centro abarrotado es inimaginable en otras grandes urbes. La belleza de la arquitectura, el cuidado de las calles, la variedad interminable de establecimientos de todas las clases que podamos vislumbrar... es algo maravilloso pasear por estas avenidas dulces y llenas de vida.
El viernes decidí ir con la gente de clase al Englischer Garten. Es como encontrarse en un valle lleno de verde, lagos, jardines, naturaleza y linda fauna de cuento. La Torre China es la guinda de este pastel tan delicioso y puro. Es fácil perderse por sus caminos, si fuera sola seguramente me resultaría realmente difícil encontrar algún camino que me llevara a la salida. Es la magia de este parque, la posibilidad de perderse entre su hierba y sus lagos...
Por la noche escogemos un lugar al azar: Königplatz. Se trata de una plaza impresionante, con tres edificios griegos, difíciles de describir. Sólo se puede decir que nos impresionó tal paisaje, decidimos volver con la luz del sol, algo pendiente.
Cenamos de bávaro: Weisswurst, Kartoffeln y cerveza, para después acercarnos al famosísimo barrio de "Schwabing", una de las principales zonas de fiesta de la ciudad. Estuvimos con una chica de mi clase, que trabajaba en uno de los pubs del lugar, y cierto rato después a casa. No sin antes fichar la zona, promete.
Sábado 18. Un día para madrugar y empezar nuestras visitas temprano. Oktoberfest, pero sábado. Lo que significa que la inauguración puede ser bastante caótica y el nivel de personal elevado, así que decidimos dejarlo para otro día y en su lugar ir a BMW Welt. Así que nos dirigimos al mundo de los cochazos, la tecnología, el lujo. Y es que los modelos que se gastan no son para nada desdeñables. No me considero una fan total del motor, pero esta visita me ha dejado un buen sabor de boca.
Die nächste Halt ha sido la Torre Olímpica, desde donde hemos podido disfrutar de unas maravillosas vistas de toda la ciudad. Espectacular la zona donde se llevaron a cabo los juegos olímpicos del 72: las instalaciones, el lago, el ambiente... todo impresionante.
Y, en fin, ha llegado el momento de quedar con otra compañera de clase para ciertos asuntos, junto con un pequeño paso por Hofbrauhaus. Se trata de la cervecería más famosa de Múnich, puede que de Alemania. La más grande que he visto nunca, con jarras de litro, música bávara en directo y camareros capaces de llevar diez jarras de cerveza en mano. Typical Bayern :)
Y así terminan estos primeros diez días en Múnich. Muchas ganas, muchas cosas por hacer y una gran ilusión por disfrutar de este trocito de cielo que cada vez me apasiona más. Otros cuatro días para disfrutar a tu lado.

Bitte zurück bleiben :)

viernes, 10 de septiembre de 2010

Crónica de un erasmus: Múnich (I)


Hacia las diez en punto de un jueves que no es cualquiera aterrizaba en Franz-Joseph-Strauss. Un par horas después me encontraba en lo que será durante nueve meses mi nuevo hogar. Verde, mucho verde. Casitas de película, gente rubia y muchos bmw. Así empieza mi nueva vida en Múnich.
Algo de confusión e intentos de comunicación mientras intentaba conseguir las llaves de mi residencia. Al final tuve que llamar a nuestra coordinadora, Maria Jesús, para que solucionara el problema (la peculiar señora Brendel estaba de día libre). Y después todo fue rápido: dejar las maletas en la residencia, comprar algo de comida (deliciosos macarrones que nos preparé), e ir a Ikea a comprar algunas cosillas para poder sobrevivir. La cosa es que la gigantesca tienda se encuentra como a mil kilómetros de nuestra tranquila zona. Así que nos tocó coger el U, el S y andar otros veinte señores minutos.
La vuelta fue lo mejor. Parece que los españoles tenemos una cara tan particular que se nos reconoce mundialmente. Así que a unos alemanes, cerveza en mano (aquí está permitido beber cerveza en metros y demases) vieron su oportunidad de practicar su escaso castellano. Chica latina. Y ahí queda.
Y tras cenar algo de pasta que nos sobró de la comida, y unos tomates cherry-pera (sí señor, y riquísimos que estaban) nos disponemos a conocer la noche muniquesa. Así, a la aventura. Y nos topamos con un bar al estilo inglés, con una barca enorme colgada del techo y un camarero chino muy simpático que nos sirvió en mesa.
La siguiente parada fue un bar más "hippie", con un peculiar camarero y jarras de medio litro de Bier por el módico precio de tres euros (un lujo en München, vamos). Flipando nos quedamos cuando, así sin más, comienza sonar Estopa. Y encima dos canciones. Así de irónico es el azar.
Llega el momento de ir a casa, que hoy teníamos que madrugar y la cosa no estaba para tirar horas de sueño (teniendo en cuenta que el día anterior me había tumbado poco más de dos horas). Así que, confundiendo columnas con panales (el metro da para mucho) volvimos a nuestros respectivos pisos (el mío más fantasma que otra cosa).

Hoy, con más relax, nos hemos dedicado a patearnos el centro tras una parada en Starbucks. Simplemente puedo decir una palabra: IMPRESIONANTE. Las cuidadas calles, die Frauenkirche, los preciosos edificios, el ambiente de las cervecerías al aire libre (donde he probado el famoso jamoncillo con Käse mientras brindábamos con el músico y hacíamos amistades con el ambiente), los puestos de fruta, la música en directo, Marienplatz, las variadísimas tiendas, la gente, el Starbucks... Son demasiados los motivos para enamorarse de esta ciudad. Y es mi segundo día.

martes, 31 de agosto de 2010

Nur für er.

Se disponía a dar sus últimos pasos en aquel lugar. Había sido su infancia, su adolescencia, incluso llegó a ser una pequeña parte de su vida adulta. Pero simplemente eso, una pequeña parte. Ahora tenía otro mundo ante sus ojos. Y estaba a punto de dar ese paso.
Pensó en guardar sus recuerdos bajo llave. En lo más profundo de su alma yacía un baúl repleto de historias. Luego decidió echarse atrás. Los mantendría en su pecho, aunque fuese sólo para darse cuenta de la irrealidad de aquellas tantas marionetas y fantoches.
Pero había algo mucho más importante que se dejaba en aquel lugar. Sus sentimientos. Los abandonaba agazapados con la mitad de su alma. Aquel alma que la había ayudado a ser feliz, a navegar por los ríos de la plenitud. Un alma que lo era todo; sin la que se convertía en nada. Su recuerdo era lo más importante que debía conservar durante su viaje. Una luz que no se apagaría así pasaran meses, siglos. Era la luz que guiaba a su corazón, la sangre que alimentaba su cuerpo.
Ya había entendido que cuando los recuerdos se mantienen vivos en tu corazón, el tiempo y la distancia no son más que una capa de polvo efímero que con un soplido se desvanece.

sábado, 21 de agosto de 2010

En descuidos crearemos universos.





Hace algunos siglos que he empezado a sospechar que he caído sin quererlo en tu gravedad.
Los días sin ti serían precipicios, no hay manera humana de escapar.

Ahora sólo soy una idiota niña imantada. Tengo dos polos, y en los dos apareces tú.
Un imán que nos eleva al infinito y nos devuelve luego a la realidad. Un imán que nos conduce allí donde solíamos gritar.

viernes, 20 de agosto de 2010

Son sólo instintos.

No fue sin querer. No fue un tropiezo. Tampoco una premeditación. Fue tan sólo el instinto. Un pequeño viaje al subconsciente en el que la incoherencia manda por encima de normas morales.

Tampoco importa si alguien lo entiende, no es necesario que busquen dentro de sus cabecitas de serrín, ni que planteen un croquis mental lleno de ideas absurdas que huelen a paja. Porque al fin y al cabo, ¿qué más da? El precipicio nos tocará los dedos de los pies tarde o temprano, y entonces no podremos mirar atrás para arrepentirnos de todos nuestros errores.
O incoherencias.



martes, 10 de agosto de 2010

Preciosa aliteración compartida.

Trataba de encontrar aquella armonía que sólo le otorgaba el silencio. Esa mezcla de sonidos sordos le producía una maravillosa sensación de plenitud, de calma. No buscaba nada más.
No le interesaban las palabras mustias y envenenadas que día y noche llegaban a sus oídos. Sólo aquella aliteración de melodías sin voz. El susurro de las hojas que caían durante el transcurso del otoño. Los gritos de las olas que chocaban contra el acantilado. Esas canciones que le dedicaban las gaviotas todas las mañanas.
Y por supuesto, quería compartirlo contigo.



miércoles, 4 de agosto de 2010

¿No lo vemos o simplemente no queremos verlo?


Me ciega tanta exaltación e hipocresía juntas. Me gustaría encontrar la verdad, si es que la hay, en alguno de esos corazones cínicos con alma de cartón. O de papel pintado. Mientras, me pintaré de inocencia y desapareceré del mundo por los resquicios que respiran puros. Descubrir que hay realidades diferentes que te hacen sentir viva es lo que logra calmar mis ganas de desaparecer. Porque aunque el río esté envenenado por la mentira y el odio, todavía descubro recovecos impolutos, sanos y radiantes de vida.

Wenn man in einer anderen Zeit aufwacht, an einem anderen Ort, könnte man auch als anderer Mensch aufwachen?


viernes, 18 de junio de 2010

Sin darnos cuenta.


Saco todas mis fuerzas, luego me derrumbo. ¿Qué más da? Si al final siempre vuelvo a levantarme. El suelo es de goma y apenas tengo rasguños. No pasa nada: tropiezo, me pongo de pie, vuelvo a caer, y de nuevo me levanto. Pero todo esto cansa, hasta el punto en que empiezas a pensar que nada, absolutamente nada tiene sentido. La vida es un constante tira y afloja. Cuando parece que ganas la partida, los dados te juegan una mala pasada y tienes que volver a la casilla de salida. Nunca llegas al final, la meta es simplemente un vacío extraño que ves pero no puedes tocar. Quizá nos concentramos demasiado en ese final imposible, mientras dejamos escapar cosas maravillosas que ocurren cada instante a nuestro alrededor. Nos fijamos sólo en la meta, cuando es el camino el que debe acaparar nuestra atención. Cada paso que damos es un segundo que disfrutar.

miércoles, 19 de mayo de 2010

XXIV


Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.





miércoles, 12 de mayo de 2010

Decadencia.

Es muy bonito prometer la luna, pero no hay que olvidar que no podemos alcanzarla. Y si además tenemos en cuenta la ignorancia del pueblo y la horrible tendencia a creer en los cuentos de hadas que nos entran por los oídos, podemos prever las consecuencias. Esto es exactamente de lo que nuestro gobierno "socialista" se está aprovechando. Españoles, el socialismo ha muerto del todo. La izquierda se cae por el abismo. El gobierno no es capaz de sujetarse la máscara que ha llevado todo este tiempo. Se cae, se desmorona. Para considerarse socialista hay que serlo, sentirlo de corazón, proclamar la soberanía del pueblo como principio absoluto. Nuestro señor presidente parece que ha olvidado sus principios y ha llegado al punto álgido de la hipocresía. Se ha olvidado de que fuimos nosotros quienes le llevamos directamente al poder y a nosotros es a quienes ha traicionado. También se ha olvidado de que somos nosotros quienes le haremos caer. Podría darse cuenta, pero no, la situación actual y su incompetencia se lo impiden. Mejores gobernantes han caído a lo largo de la historia. Si bien esta situación era inevitable, al menos debiera haber paliado sus efectos. Ahora el mal está hecho, y se extiende como la peste. ¿Podemos hacer algo por cambiar esta catástrofe? Debemos intentarlo. Creo que todavía podemos salvar la socialdemocracia. Pero no con esta máscara.